El padre nos invita a reflexionar…

Muchos se preguntarán: ¿Qué es una Parroquia?  ¿Para qué sirve? ¿Cómo es? y nosotros que no tenemos Templo… ¿sí somos parroquia?

 

Les invito a lees lo que es una parroquia, desde la reflexión de los Obispos y el Santo Padre Benedicto XVI, en mayo de 2007. Esta lectura ilumine lo que hace y debe hacer nuestra parroquia, en medio de una ciudad tan compleja como Bogotá y en un sector tan diverso como en el que nos encontramos. Sea la oportunidad para agradecer a los sacerdotes, religiosos y laicos que han ido construyendo esta querida y particular parroquia. Dios nos llama a ser parroquia y nos sentimos orgullosos de ser parte de ella.

Los grupos y las diferentes acciones pastorales tratan de responder a las necesidades que brotan de la comunidad para conocer a Dios, amarlo y servirlo, como lo hizo la Virgen María en su misión de madre y servidora. Aquí encontraremos una aproximación a los que se vive y lo que se quiere. Estoy seguro que con la participación activa y el compromiso de cada uno y de muchos más que vendrán a sumarse a la vida parroquial, haremos de Nuestra Señora de Aparecida una Casa y una Escuela de Comunión.

Leamos y animémonos a caminar juntos en la construcción de nuestra parroquia.

El documento de Aparecida, con relación a la parroquia nos dice:

170. “Entre las comunidades eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo, sobresalen las Parroquias. Ellas son células vivas de la Iglesia y el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y la comunión eclesial. Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión.

Uno de los anhelos más gandes que se ha expresado en las Iglesias de América Latina y El Caribe, es el de una valiente acción renovadora de las Parroquia a fin de que sean de verdad “espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes”.

171.Todos los miembros de la comunidad parroquial son responsables de la evangelización de los hombres y mujeres en cada ambiente. El espíritu Santo, que actúa en Jesucristo, es también enviado a todos en cuanto miembros de la comunidad, porque su acción no se limita al ámbito individual, sino que abre siempre a las comunidades a la tarea misionera, así como ocurrió en Pentecostés (cf.Hch2,1-13)

172. La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que será una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión.

Padre Hernán.